top of page

Suscríbete a mi Blog

Recibe directamente en tu correo Ideasquesanan para el

Despertar de la Consciencia y el Florecimiento del Corazón

Algunos Beneficios y Obstáculos de la Meditación que (casi) Nadie Entiende

Actualizado: 14 jun


Siempre que inicio un curso de meditación me gusta explicar con profundidad para qué sirve meditar, de modo que todos puedan experimentar los beneficios de la meditación evitando frustraciones innecesarias. Uno de los motivos por los cuáles las personas se desmotivan con la práctica es que tienen expectativas muy poco realistas respecto de qué es lo que debe suceder esos minutos en que están sentados meditando en su cojín.


La meditación puede transformar de modo muy profundo la vida de las personas y es una lástima que muchos se la pierdan porque hay demasiados mitos en relación a qué esperar de la práctica. Por un lado, se subestima el poder que tiene la práctica, casi todos creen que la meditación es algo así como una técnica de relajación, lo que equivaldría a decir que una nave espacial solo sirve para sentarse dentro de ella a jugar a las cartas. Otro mito muy difundido es creer que si durante la meditación no tenemos una experiencia de serenidad, entonces no está funcionando, lo que equivale a decir que si el día está nublado es porque no ha salido el sol.


Espero que la conversación que hemos tenido durante esta sesión de preguntas y respuestas en el curso de meditación "El Poder del Silencio" derribe estos mitos y ayude a acercar a más personas a esta práctica, que sobre todo sirve para llevarnos hacia el despertar del corazón, que es siguiente nivel en nuestra evolución como seres humanos.


Comienzo con un breve testimonio que dejó alguien después de la práctica de hoy.


“Gracias por la meditación de hoy Tomás. Es muy poderoso lo que sucede cuando se medita en grupo. Hoy me emocioné en varios momentos en los que explicabas respecto del alma, del espíritu y del silencio. Fue como si se estuviera realizando la comprensión profunda de estos conceptos en mi ser. Fue muy emocionante. Gracias a tí y gracias al grupo por sus preguntas.”


¡Gracias Ximena por compartir tu experiencia!



1.- Casi nadie sabe que Meditar sirve para Nutrir el Alma con el Néctar del Espíritu... ¡es mucho más que un ejercicio de relajación!


Tomás: A medida que practicamos meditación, nuestra capacidad de discriminación, de diferenciar unas cosas de otras, se desarrolla. Los esquimales son capaces de distinguir más de 50 tipos de color blanco porque han pasado mucho tiempo observando diferentes matices de blanco, incluso tienen nombres para cada uno de ellos. Nosotros en cambio no distinguimos más de 10 o 15, y tenemos muy pocas palabras para nombrarlos, simplemente porque nunca les hemos prestado atención.

Si somos constantes durante un tiempo meditando, aprenderemos a distinguir cientos de matices en nuestra experiencia que antes no sabíamos que existían. Descubrimos cómo se comportan nuestros pensamientos cuando tenemos miedo, rabia, culpa, vergüenza, desesperanza, nos damos cuenta que los pensamientos tienen diferentes "sabores" y diferentes "texturas" según cómo son los estados y las cualidades con los que están conectados. Y muchas, muchísimas cosas más.


la meditación desarrolla la capacidad de discriminación y pecepción de la realidad

Vemos cómo la mente afecta al cuerpo y aprendemos a distinguir cómo ciertos pensamientos no sólo afectan al cuerpo, sino a ciertas partes específicas y otros pensamientos afectan a otras. Descubrimos también que ciertos pensamientos e imágenes los pensamos con diferentes partes de nuestro cuerpo. Hay pensamientos que se originan en el estómago, otros en la zona pélvica, y así sucesivamente.

Nos volvemos capaces de discriminar entre la mente y otras cosas que no son del ámbito mental. Comenzamos a descubrir que muchos aspectos de nuestra experiencia no tienen nada que ver con la actividad de pensar o representar con imágenes la realidad, hay cosas que están más allá de la mente.


Es una desgracia que vivamos sin saber darnos cuenta de todo esto. Y digo desgracia porque lo que perdemos es la posiblidad de despertar a las dimensiones más profundas y luminosas del ser: Tomamos nuestras imágenes mentales y pensamientos como si fueran la única realidad que existe. Sin embargo, Hay muchas cosas fuera de la mente. Una de las más interesantes es el silencio que experimentamos cuando nuestra atención se sostiene en la respiración durante algunos segundos. Este silencio está más allá de la mente, o fuera de ella.


Para mí, el silencio es prácticamente, sinónimo de espíritu. Cuando permanecemos con la atención enfocada en el silencio, de modo muy sustancioso algo se nutre en nosotros. Eso que se nutre es el alma. A pesar que nuestra mente sigue siendo la misma, algo ha cambiado. Sientes que ese algo está más “lleno” o mejor “alineado”.


Un aspecto importante de la técnica de meditación que nosotros utilizamos, es el ejercicio de llevar la atención a la respiración una y otra vez. Mantenemos nuestra atención en la respiración unos segundos y luego nos distraemos. Cuando reconocemos que nuestra atención ya no está en la respiración y ha sido raptada por el pensamiento, nos tomamos un momento para observar qué estamos pensando o imaginando, contemplamos estos pensamientos, y luego volvemos a llevar la atención a la respiración.

Esto nos permite darnos cuenta que existe un silencio profundo que cohexiste con los otros fenómenos que suceden en el ahora. Normalmente no nos damos cuenta de lo diferentes que son unos de otros. Así, aprendemos que la mente y el espíritu son cosas diferentes y que funcionan de modos muy diferentes. Comenzamos a comprender que el espíritu existe y que es algo tan concreto como una sensación, una emoción o un pensamiento. Antes no sabíamos que estaba ahí, y precisamente, ésta es la desgracia. 


Esto podría no parecer importante, pero en realidad, ¡es un salto evolutivo!



2.- Casi nadie sabe que la meditación sirve para dar un salto en el desarrollo de nuestra consciencia, ¡para evolucionar!


Normalmente nuestra atención está completamente raptada por los procesos mentales. Al meditar comenzamos a despertar de la hipnosis. Este hecho tan simple puede ser el inicio de la transformación más poderosa que un ser humano pueda experimentar. 

Aquí comienza un gran viaje; no sólo descubrimos que hay espíritu, sino que empezamos a notar que además tenemos alma, que somos un campo vibracional que tiene la propiedad de ser afectado por cualquier cosa a la que prestemos nuestra atención.

Cuando sabemos que tenemos alma y que tenemos espíritu, entonces podemos comenzar a usar esas partes de nosotros mismos. Cuando nuestra capacidad de discriminación no se ha desarrollado tenemos disponible una gran paleta de colores para pintar, pero solo vemos dos colores, de modo que todo lo que somos capaces de hacer es pintar en blanco y negro. Pero cuando se desarrolla, nos volvemos capaces de usar más colores cada vez, porque comenzamos a verlos, ahora sabemos exactamente dónde están y los podemos tomar y usar para moldear y remodelar nuestra vida con ellos.

Si podemos percibir el espíritu y el alma, podemos NUTRIR el alma con el espíritu y enriqeucer nuestra vida de formas más hermosas y satisfactorias de las que nos permite operar sólo desde la mente y el cuerpo.


Manuel: Me siento confundido entre alma y espíritu, ¿Cuál es la diferencia? ¿Son la misma cosa o son cosas diferentes?


Tomás: Son diferentes. El alma es eso que se nutre cuando permaneces en el silencio. Y el silencio es eso que nutre el alma ¿Has notado que después de la práctica de meditación te sientes mejor?


Manuel: Claro que sí.


Tomás: Eso es el alma, eso que se siente mejor es el alma. El alma puede sentirse bien o puede sentirse como el infierno. Y el silencio es otra cosa, no está en tu cuerpo y nunca cambia. Cuando terminamos de meditar, en el cuerpo notamos un cambio, se reordena nuestro campo energético y eso afecta al cuerpo, podemos sentir su efecto físicamente. Pero el silencio no es algo que está en el cuerpo, no se puede sentir en el cuerpo.

El alma se siente en el cuerpo porque es un campo vibracional y los campos vibracionales afectan a la materia, pero el silencio está más allá, es vacío, es nada. Cuando le prestas atención a esa nada, esa nada reconfigura o reordena tu campo vibracional. En una meditación de media hora basta que consigas, en total, prestar atención durante 30 segundos al silencio y eso genera un efecto en todo tu día.

Y con esta última frase quiero botar otro mito que aleja a las personas de la meditación: basta con lograr 30 segundos de concentración en un total de 30 minutos para que la meditación tenga efecto. Esto es algo que puede hacer cualquiera, aún cuando no tenga nada de práctica, es extremadamente fácil. Es tan fácil que sucede incluso sin proponérselo. Tan sólo eso es suficiente para que todos los beneficios de la meditación lleguen a ti. Pero la mayoría cree que si no te puedes concentrar intensamente durante varios minutos la meditación no funciona... y eso es frustrante y además imposible. Así que todos pueden meditar, no hay nadie que tenga una mente especialmente ruidosa y rara.


Manuel: Me pasa que cuando logro esa conexión que dices, veo como blanco, no hay información, no hay pensamientos. Entonces ¿eso es el espíritu?


Tomás: Voy a hilar más fino. El blanco que percibes es el modo en que tu sistema sensorial está interpretando el silencio. Lo que ocurre es que estás en contacto con el silencio y eso genera una experiencia sensorial de algo blanco sucediendo en tí. Pero el silencio no es lo blanco, está más allá todavía. Digamos que eso blanco es un ruido, muy agradable por cierto, es más como música en realidad, pero sonido al fin y al cabo. El silencio es silencio y nada más, es vacío.

El espíritu está fuera del tiempo. La experiencia de lo blanco tiene un inicio y un fin, por lo tanto pertenece al reino del tiempo. Todo lo que tiene un inicio y un fin está dentro del tiempo. El alma también está dentro del tiempo, no es el espíritu, porque cambia. El alma por momentos vibra de forma ordenada y nos sentimos bien, o se vuelve un campo caótico y desordenado y a eso llamamos sufrimiento. El espíritu no cambia, es una nada fundamental que siempre está ahí, el telón de fondo sobre el cual se dibuja toda la realidad cambiante. Todas las cosas que cambian no son el espíritu, nuestro cuerpo cambia, nuestros pensamientos cambian, nuestro campo energético (o alma) cambia, nuestra personalidad cambia. Todas estas cosas no son el espíritu.


Manuel: Entonces el espíritu es la parte divina, ¿verdad?


Tomás: Si, precisamente.


Manuel: Y el alma no... ahora entiendo, el alma se llena, se vacía, cambia. Y el espíritu está ahí, y cuando uno llega ahí es lo máximo.


Tomás: Si. Aunque el espíritu siempre está ahí, en realidad no "podemos llegar" a donde hemos estado siempre, se trata más bien de reconocerlo, de reconocer que estamos ahí. Y nos sentimos muy bien cuando lo hacemos porque nuestro campo vibracional, nuestra alma, vibra del mismo modo que lo hace aquello en lo que enfocamos nuestra atención.

Si enfoco mi atención en mi tristeza, entonces mi alma se vuelve triste, si enfoco mi atención en una película violenta, mi alma se pone violenta. Si pongo la atención al espíritu, el alma vibra con la luz divina y expresa con toda pureza sus cualidades -amor, compasión, fuerza, etc.- Nos convertimos en eso a lo que prestamos atención. El alma es una especie de cambia formas. Eso en lo que enfocas tu atención es en lo que te conviertes en términos vibracionales.


El alma es como un vaso que puede llenarse con la presencia del espíritu, la meditación sirve para lograrlo

Manuel: Es como un vaso vacío, lo llenas con algo.


Tomás: Exactamente. Y la única cosa que puede llenar por completo y de forma satisfactoria este vaso, paradójicamente, es el vacío. A eso se refieren los sabios de todas las tradiciones cuando nos invitan a dejar de buscar afuera, porque no hay nada ahí afuera que pueda realmente llenar el alma. El alma no se llena con el amor de alguien, con dinero, con poder, con fama, con logros. Nada de eso nos llena el alma. Porque el alma anhela el infinito. Todas esas cosas que buscamos tienen un inicio y un final, no nos alcanzan. Cuando nos invitan a buscar dentro, nos sugieren que descubramos al espíritu y no que hagamos filosofía.


El vacío es el origen del universo. Los físicos dicen que el Big Bang surgió del vacío. Si traducimos eso a lenguaje espiritual, diremos entonces que el universo surgió del espíritu, del vacío que contiene el impulso creador, pero que no es la creación.

Se podría decir que el crecimiento espiritual consiste en desarrollar cada vez más la capacidad de enfocar nuestra atención en el  espíritu, así estamos cada vez más cerca de recordar lo que somos en el origen. Es como si nos hubiésemos olvidado de nuestro origen, vivimos creyendo que somos sólo una personalidad, y no es que no lo seamos, también lo somos. Pero cuando creemos que sólo somos la mente y sólo el cuerpo, no podemos conectar con la fuente de la cual surge la felicidad sin causa y el amor incondicional. Este es el efecto que tiene el espíritu en nosotros si dirigimos nuestra atención a él. Genera dentro de nuestra alma la experiencia de la felicidad sin causa y el amor incondicional. Una felicidad y amor que no depende de los estados de la mente o del cuerpo o de las circunstancias externas. Cuando profundizamos en nuestra práctica el alma se familiariza cada vez más con el espíritu y comienza a tener una relación de amor, nos enamoramos del espíritu. En este punto la práctica se vuelve cada vez más sencilla y gozosa. En otro artículo voy a hablar más sobre esto.


La mente desconectada del espíritu, pierde su sustento y desespera. Así no puede hacer más que crear la ilusión de que algo falta, que hay peligro, que hay carencia y dolor, y cree que para que eso cambie, deben suceder ciertos eventos fuera de nosotros: Que alguien nos ame, que nos resulte un proyecto, que tengamos más dinero, vacaciones, o lo que sea. Cuando podemos reposar enfocando nuestra atención en el espíritu, entonces nos llenamos. El vaso se llena sin que cambie ninguna circunstancia fuera de nosotros. Nos sentimos felices por existir.

Esto es la verdadera libertad. Esto es a lo que llamamos iluminación. Cuando meditamos tenemos breves momentos de iluminación, y mientras más practicamos, estos estados comienzan muy poco a poco a convertirse en nuestro estado basal. Esto a la mayoría de las personas les sucede después de muchos años de trabajo.


Lo que nos pasa todo el tiempo es que estamos hipnotizados, enfocando sin darnos cuenta toda nuestra atención en la mente. Así nuestro cuerpo y nuestra alma sufren constantemente las consecuencias. Esto es a lo que se llama Duhkha en sánscrito, palabra que me gusta traducir como "sufrimiento crónico que no te mata pero que no te deja florecer".

Meditar de forma sostenida nos lleva gradualmente a renunciar al sufrimiento crónico. Y aunque permanezcamos sólo un par de segundos en silencio durante una sesión de pŕactica de 30 minutos, es suficiente para generar un cambio durante todo el día, en realidad durante toda tu vida. Son pequeños momentos de reconfiguración que te afectan para siempre, el alma los recuerda para siempre, tiene una memoria excepcional. Y mientras más momentos así tenemos, nuestra alma comienza poco a poco a enamorarse del espíritu y así va aprendiendo cómo mentenerse enfocada en su presencia.


Sin embargo, cuando recién comenzamos a practicar no nos damos cuenta del efecto que esto tiene en nosotros, porque todavía nuestra capacidad de discriminación no es lo suficientemente fina. Una de las primeras cosas que la meditación hace por nosotros es comenzar a desarrollar esta capacidad. Es muy importante que esto suceda. Así es como comenzamos a notar el poder que tiene el silencio, el espíritu, y eso fortalece nuestro deseo de estar cada vez más cerca del origen, del amor, de la felicidad. Cuando no se desarrolla esta capacidad, no hay nada que hacer, seguimos atrapados en nuestra mente sin saber que hay una realidad mucho más amplia y resplandeciente que la que conocemos. 


En la medida que se desarrolla nuestra capacidad de discriminación, empezamos a notar de qué modo nuestra presencia afecta también a los demás. A veces estamos vibrando llenos de ruido, nos acercamos a alguien, nuestra pareja o nuestros hijos, y sin que tú hagas o digas algo, te tratan mal, simplemente porque han reaccionado al estado vibracional en el que estás. La verdad es que se están intentando proteger del infierno que cargas.

Debido a que no percibimos el estado de nuestro campo vibracional muchas veces nos sentimos víctimas de la vida y creemos que está en nuestra contra porque nos pone en situaciones difíciles, cuando en realidad la vida sólo responde a nuestro estado vibratorio. La verdad es que constantemente creamos nuestra realidad dependiendo de la cualidad con la que vibramos. Lo que creamos en la realidad no tiene tanto que ver con la mente, con nuestras creencias, intenciones o conocimientos. Es la cualidad de la vibración de nuestra alma lo que hace que nos pase lo que nos pasa.

Tenemos el poder de cambiar nuestro destino y nuestra vida cuando podemos desarrollar nuestra percepción y comenzar a ver con claridad cómo funciona la realidad y aprendemos a sintonizarnos vibacionalmente. No somos víctimas de nada. Somos los únicos autores de nuestra vida, normalmente inconscientes de esto hasta que comenzamos a desarrollar nuestra capacidad de ver la realidad tal cual como es.


Esta cualidad vibracional va mucho más allá de las emociones, hay una gama de campos vibracionales que no son las emociones. Bhagavan dice que un sólo ser humano despierto afecta a 100.000 personas con su campo energético. Por eso es que al final de nuestras sesiones de práctica les pido visualizar a sus seres queridos en su corazón porque así los afectamos y compartimos lo que hemos logrado en nuestra práctica con ellos.

También es importante que te incluyas a ti en esta visualización, porque a la persona que más nos cuesta querer es a nosotros, no hay nadie en el universo que nos resulte más difícil de amar y aceptar que nosotros. Es muy importante ponernos a nosotros mismos en nuestro corazón y entregarnos algo bueno.



3- Casi nadie sabe que la CAUSA del Sufrimiento son Los Tres Venenos de la Mente y menos cómo Liberarse de Ellos.


Buda derrota a los venenos de la mente representados como demonios

Valentina: Hoy, antes de la meditación, tuve una situación que me generó muchas emociones y llegué a sentarme con ellas muy energizadas en mi cuerpo. Siempre que me distraía de la respiración me iba a esa situación y cuando me ponía a pensar en ella, quería resolverla, estaba muy enganchada. Sentí que me alejé de saborear el silencio y me sentía frustrada porque no fue igual que los otros días. 


Tomás: Hay una enseñanza de Buda muy importante. Dice que el origen del sufrimiento son los tres venenos de la mente. Escribí un artículo sobre este tema hace varios años que pueden encontrar en mi blog. (Click aquí para leer el artículo)


Los tres venenos son la ignorancia, el rechazo y el apego. La ignorancia es una suerte de anestesia que hemos puesto sobre nuestra experiencia y que nos impide percibir lo que sentimos. La meditación contrarresta la anestesia porque comienzas a percibirte mejor, ves tu mente, sientes tus emociones y sientes tu cuerpo. A medida que pasa el tiempo, todas estas percepciones se vuelven cada vez más nítidas. Sucede de forma automática, es muy natural. Sentarse a meditar nos quita la anestesia, perdemos ese estado de borrachera y confusión que padecemos. ¿Te has dado cuenta que con frecuencia te sientes mal y no sabes porqué? Aquí está operando la ignorancia. 

El otro veneno de la mente es el rechazo. Y el rechazo consiste en desear no tener lo que tenemos, es decir, lo que está sucediendo en el ahora, queremos que desaparezca, deseamos eliminarlo. Y esto genera mucho sufrimiento también. 

El apego no es tan obvio como el rechazo y consiste en desear lo que no tenemos, y causa la misma cantidad de sufrimiento que el rechazo. Lo que tú estabas experimentando Valentina, es la frustración desesperante que nos causa el apego. Las otras meditaciones fueron exquisitas y en tu meditación de hoy no sucedía lo de antes. Comenzaste a desear la experiencia que no estabas teniendo. Es una tortura sentirse así. Tanto como lo es la aversión que genera el rechazo que, por su parte, nos lleva al miedo y al odio.


Trabajar con los venenos de la mente en la meditación consiste en aceptar que la realidad sea tal cual como es mientras la observas sin intentar controlarla. Este es el aspecto vipassana de nuestra práctica -vipassana quiere decir “ver la realidad tal cual es”-. En tu experiencia de hoy, trabajar con el apego hubiera sido tomar una actitud como la siguiente; “ok, estoy sintiendo frustración y no hay nada que pueda hacer para salir de este sufrimiento, seguiré entonces observando este proceso, veamos cuánto tiempo continúa sucediendo.” Y mientras tanto, intentas volver a tu respiración el tiempo que sea posible. Si solo eres capaz de prestar atención a tu respiración un par de fracciones de segundos, está bien, eso es lo que hay ahora. Así es tu realidad en ese momento y renuncias a cambiarla o intentar manipularla mientras la observas y la sientes.


La mente puede crear cantidades inmensas de apego hacia el néctar del silencio porque es hacia las experiencias agradables hacia las que creamos apego. En ocasiones la experiencia puede ser tan deliciosa que puedes llegar a sentir que comes miel y su sabor en tu boca. Evidentemente, después de tener experiencias así, deseamos repetirlas una y otra vez. La trampa del apego se basa en la idea loca de que las cosas pueden volver a ser como fueron antes, pero la verdad es que nunca, jamás, una experiencia se repetirá dos veces, cada instante es único e irrepetible, nunca habrá dos momentos iguales.

A medida que practicamos y observamos todos estos procesos, poco a poco comprendemos que no es posible repetir las experiencias y que el presente no se puede modificar. Así es como nuestra tendencia al apego y al rechazo se debilita. Toma un tiempo internalizar esto. Podemos comprenderlo intelectualmente, pero para que esta tendencia pierda fuerza se requiere práctica, nuevos canales neuronales deben construirse y otros antiguos deben dejar de ser tan utilizados. 


Cuando te frustres porque no sucede lo que esperas, en lugar de intentar manipular tu experiencia sólo observa cómo reacciona tu mente y tu cuerpo. Vas a encontrar pensamientos del tipo “Lo estoy haciendo mal, por qué esto me sucede a mí, esta práctica no me funciona, el otro día lo hice tan bien y ahora no puedo…” y un largo etc. de este tipo de ideas. En tu cuerpo encontrarás muchas sensaciones desagradables. Sólo tienes que observar, renunciar a intentar controlar tu reacción, y si en medio de todos estos pensamientos y sensaciones infernales puedes también prestar atención a tu respiración, aunque sólo sea durante 0.5 segundos, está bien, no se necesita más.


Generamos apego hacia las experiencia agradables, mientras que es hacia las desagradables que generamos rechazo. Por esto es tan importante comprender que durante nuestra práctica no hay ningún estado particular que lograr, sino que se trata más bien de lograr permanecer presentes en el estado en que estamos, sin escapar, sin intentar cambiar nada. Si durante nuestra práctica nos sentimos extremadamente incómodos, está bien, si nos sentimos extremadamente serenos, está bien. Nuestra práctica está bien sin importar cómo nos sentimos durante ella porque el sólo hecho de permanecer sentados sin escapar de la experiencia debilita a los tres venenos. Es más, para que los venenos pierdan su fuerza es NECESARIO que a veces la meditación sea agradable y otras desagradable.


A muchas personas les sucede que cuando durante la sesión de meditación no se sienten como desearían o como creen que deberían sentirse, juzgan que han hecho algo mal. Pero es precisamente de esto de lo que se trata la práctica, de desarrollar la capacidad de permanecer en contacto con el ahora cuando es agradable y también cuando no lo es.

Así nos liberamos de los tres venenos de la mente, que son la CAUSA del sufrimiento. Después de la sesión de práctica, sin importar si fue agradable o no, vamos a notar que la calidad de nuestro día mejora. Y este es el asunto importante: que nuestra vida mejore, no que esos minutos de práctica complazcan nuestras expectativas. Nuestra práctica no es más importante que la vida, ¡y la hacemos para vivir mejor!


La práctica de meditación no se trata de obtener lo que nosotros deseamos obtener, sino de trabajar con los tres venenos y desarrollar nuestra capacidad de discriminación. Y para que esto suceda no hay nada más que necesites hacer que permanecer sentada sin intentar salir de donde estás. De forma espontánea aprenderás a percibir cada vez mejor. Si tu meditación de pronto se vuelve desagradable y aparece el apego y permaneces sentada sin hacer nada más que observar, estás aprendiendo a desapegarte, aún cuando la experiencia sea insoportable. Si permaneces ahí, no te pones de pie, y te entregas a la experiencia, estás renunciando a tu esclavitud a los tres venenos de la mente. 


Por eso insisto una vez más, no importa cómo sea tu meditación mientras estás sentada, lo que importa es que después tu vida va a funcionar mejor, porque estarás creando menos sufrimiento dentro de ti. 



4.- Casi nadie sabe que es muy bueno que la meditación se sienta MUY Incómoda: Es la única forma de disolver Los Samskaras, el Sufrimiento Crónico Acumulado


Macarena: Me pasó que cuando hablaste del espíritu y el alma mientras meditamos me sentí muy angustiada. Cuando dijiste que sintiéramos el silencio como si fuera un líquido, mi cuerpo sintió mucho sufrimiento, me sentí fragmentada mientras pensaba, “hay más, está afuera de mí y lo tengo que sentir, tengo que nutrir mi alma y no puedo”. Eso me dió mucha angustia. Antes de eso me estaba sintiendo muy bien, en las nubes.


Tomás: Eso es el apego. Entraste en la ilusión de creer que algo que deseas, no lo tienes. Esta angustia que se activó cuando comenzaste a creer que no tienes lo que quieres. A esto se le llama "samskaras" en sánscrito. Los samskaras son condicionamientos, una suerte de paquetes de sufrimiento que tenemos dentro, los cuales se activan a partir de diversos estímulos. Son conglomerados de pensamiento-sentimiento-conducta que se activan y nos hacen sufrir. Cualquier cosa podría activarlos, un sonido, una palabra, una imagen, una idea, cualquier cosa. Imaginemos a los samskaras como aplicaciones diseñadas para hacernos sufrir que se activan con estos botones.


Para tí, el botón que activó hoy este samskara fue la imagen de que hay algo afuera que no puedes incorporar, en donde sientes y crees que eso te falta, que nunca lo podrás tener, que lo necesitas desesperadamente y el resultado final de todo eso era esa angustia y sensación de sentirte fragmentada.


Lo que hay que hacer cuando esto sucede, es dar espacio al malestar y observarlo. Dejar de seguir intentando estar en un mejor lugar y comenzar a prestar atención a la experiencia desagradable que estás teniendo. Con el tiempo descubrirán que cuando se activa un samskara, no se puede modificar ya que es un programa automático y compulsivo. Cuando intentamos modificarlo lo único que conseguimos es que se vuelva más doloroso. Como dice Bhagavan, lo que resistes, persiste. La única verdadera salida es observar tu angustia sin tratar de cambiarla y así va a comenzar a disolverse. Esto es el amor, ver, reconocer y sentir lo que hay sin intentar modificarlo, sin agregarle nada ni quitarle nada. Con el tiempo esta actitud también comienza a manifestarse en nuestras relaciones, y entonces comienzan a mejorar significativamente.


Lo que hace que esos paquetes de sufrimiento permanezcan dentro de nosotros durante años e incluso vidas, es que intentamos deshacernos de ellos. Los samskaras son formas de percibir, sentir y actuar que son dolorosas y que se han ido acumulando dentro nuestro. Se acumulan debido a que las rechazamos. Son como torres de sufrimiento, en donde cada nuevo piso se construye sobre la base del apego, la ignorancia y el rechazo. 


Por ejemplo, te despiertas irritado en la mañana y con la esperanza de deshacerte de tu irritación le gritas a tu pareja. Tu pareja se enfada contigo y ahora sientes culpa. Para evitar sentir tu culpa le das muchas disculpas, pero aún así tu pareja sigue con su enfado y sientes enojo. Luego no quieres sentir el enojo y por eso ahora te enfadas con tu enojo, y como no lo puedes eliminar, comienzas a juzgarte por eso. Esto comienza a herir tu autoestima y sientes decepción de ti. Y así sucesivamente. Cada vez que rechazamos nuestra experiencia o deseamos tener otra diferente, agregamos una nueva capa de dolor al que ya teníamos.

los samskaras o condicionamientos de la mente representados como rocas  con rostros sufrientes

Pisos sobre pisos de sufrimiento. Este proceso sucede todo el tiempo a nivel subconsciente dentro nuestro, y ésta es la razón por la cual podemos sentirnos infelices sin que aparentemente haya sucedido nada malo. 


El único momento en el cual no estamos creando esta acumulación de sufrimiento es cuando estamos totalmente presentes en la realidad, aceptando que ésta sea tal cual es. Aquí debo hacer una aclaración: sobre nuestras circunstancias externas tenemos que actuar; si no vamos a trabajar, no tendremos dinero y no tendremos comida. En el mundo físico la acción es necesaria. La realidad que necesitamos aceptar tal cual es para romper este ciclo, es la realidad de lo que sucede dentro nuestro aquí y ahora, en cada instante presente.


Si queremos dejar de sufrir debemos dejar de intentar cambiar nuestras sensaciones, emociones y pensamiento y permitirles ser tal cual son. No necesariamente expresarlas -la expresión indiscriminada de emociones suele ser otra forma de rechazo a nuestra experiencia-. Se trata de simplemente sentirlas y darles lugar en nuestro cuerpo y nuestra consciencia todo el tiempo que sea necesario hasta que se ordenen o disuelvan. Luego, estaremos disponibles para hacer lo que hay que hacer ahí afuera sin esta tremenda carga innecesaria de sufrimiento. 

Si tienes angustia durante la meditación dices, “bien, está perfecto que así sea, veamos cuánto dura". Si experimentas paz dices, “bien, está perfecto así, veamos cuánto dura.” Y si luego vuelve la angustia, dices, “bien, está perfecto así, veamos cuánto dura.” Necesitamos dejar de preocuparnos a donde queremos llegar y comenzar a prestar atención al lugar en el que estamos. Esto es la sabiduría. 


Macarena: Literalmente yo estaba en el paraíso, pero esta frase de ir a buscar el espíritu y llenar el alma con su líquido, activó esta angustia.


Tomás: Exacto, los samskaras se gatillan o activan por estímulos diversos, dependiendo de cómo se han originado. Suelen ser estímulos que tienen cierta similitud con la situación primaria en donde los comenzamos a construir. Puede ser un sonido, una palabra, una frase, una imagen, un sabor, un olor. Cuando se activan es imposible detenerlos, funcionan de forma compulsiva y automática, no importa si queremos que suceda el proceso o no.

Es lo mismo que Eckhart Tolle ha nombrado como el cuerpo del dolor. En su libro Una Nueva Tierra tiene un capítulo maravilloso sobre el cuerpo del dolor. Y también pueden encontrar en mi podcast dos episodios sobre el tema. 




Macarena: Entonces se trata de observar en lugar de entrar a hacerse juicios a uno mismo y pensar que uno está fracasando, o lo que sea. Sólo observo.


Tomás: Exacto.


Y para trabajar los samskaras lo mejor que uno puede hacer es quedarse quieto como una roca. Cuando meditamos sin movernos resulta imposible evitar sentir lo que estamos sintiendo en nuestro cuerpo. La raíz de los samskaras está en la sensación corporal. Entonces, cuando se activa uno, debemos prestar atención a nuestros pensamientos y emociones pero, sobre todo, permitir que el cuerpo sienta el malestar físico que nos producen.

No debemos tener miedo de sentir, a nuestro cuerpo siempre le hace bien sentir, aún cuando la experiencia que estamos teniendo parezca muy difícil de tolerar o sea extremadamente desagradable. Digo esto porque muchas personas creen que sentir algo muy intenso y desagradable podría hacerles daño. Este es el veneno del rechazo haciendo de las suyas. Nada más lejos de la realidad, lo que nos hace daño es estar sintiendo algo desagradable y resistirnos a sentirlo, incluso podemos llegar a enfermar por intentar hacer eso. 



5.- Casi Nadie sabe que Esforzarse es un Obstáculo para que Suceda una Verdadera Transformación


Marianka: ¿Qué hacer cuando esto nos pasa en la vida cotidiana, cuando viene la incomodidad y la queremos evitar? Aún cuando no estés meditando te quedas sintiendo eso, ¿verdad?


Tomás: Si, eso va a ayudar, totalmente de acuerdo. Es mucho mejor prestar atención a lo que nos está sucediendo que evitarlo. Y mientras más hagamos nuestra práctica de meditación diaria, más fácil nos va a resultar hacer esto en la vida cotidiana.


Quisiera decir algo acerca de la vida cotidiana y la práctica espiritual que creo nos traerá entendimiento sobre la práctica y nos ahorrará muchas frustraciones. Cuando uno trata de vivir la vida cotidiana como si estuviera sentado en un cojín de meditación, lo único que hace es armarse enredos en su cabeza. Mi sugerencia es hacer nuestra práctica y después vivir nuestra vida como siempre. Intentar que toda nuestra vida sea una práctica espiritual acaba siendo muchas veces una forma de evitación.


Una vez que un samskara se activa, funciona de modo compulsivo; a pesar de nuestro deseo o intentos de detenerlo, sigue haciendo lo que está programado para hacer, nos hace sentir, pensar y actuar de modo que nos causa sufrimiento a nosotros y a otros. La verdad, es que en la vida cotidiana, cuando se activan, no los podemos detener -a menos que ya tengamos bastantes horas acumuladas de práctica de meditación.- 

Lo que a muchos nos sucede cuando comenzamos a comprender todas las cosas que hoy estamos hablando, solemos poner todo este conocimiento a favor del autorreproche y conseguimos frustrarnos bastante con nosotros mismos. Pensamos, “Ahora que ya sé todas estas cosas esto no debiera estar sucediéndo, hoy se activaron otra vez mis condicionamientos y no los pude detener. Hice, pensé y sentí cosas que ya sé que no son más que condicionamiento, pero de todos modos me volvió a suceder. Soy un estúpido, ya debiera haber aprendido a no caer en mi propia trampa.” 


Si te pasa que te atrapas en tus condicionamientos, no hay remedio, te atrapaste y ya está. No pasa nada, no es necesario criticarse, frustrarse o exigirse más de lo que somos capaces. En cada momento somos solo lo que podemos ser, ni más ni menos. Entender un par de cosas intelectualmente no va a hacer que tus condicionamientos se disuelvan y dejen de reactivarse. Hace falta un gran cantidad de horas -posiblemente varias vidas- haciendo el trabajo de disolver esos condicionamientos para que llegue el día en que nunca jamás se activen.

Una de las cosas más hermosas que escuché cuando estuve en India la dijo uno de los profesores que tuve ahí: “El crecimiento espiritual no se puede apurar, toma tiempo.” 

Nos frustramos innecesariamente porque creemos que podemos cambiar entendiendo algunos conceptos. Esta es la orientación occidental, creemos que entendiendo las cosas entonces todo estará resuelto. Esto está lejos de ser suficiente, tiene que cambiar nuestra estructura, nuestro modo de percibir y sentir, solo después de eso nuestras conductas podrán estar más en consonancia con el Espíritu o el Amor sin causa. 

Por eso, mi sugerencia es que si en tu vida cotidiana puedes dejar de escapar de lo que sientes, eso está muy bien, pero si no puedes, no te juzgues por eso, simplemente cuando tengas el tiempo de hacerlo, siéntate a hacer tu práctica y en ESE momento presta toda tu atención a ese condicionamiento que se ha activado dentro de tí. Con el tiempo y con la práctica va a comenzar a volverse automático que cuando estos samskaras se activen tu reacción será observarlos y sentir. 


Meditar es similar a entrenar la musculatura, una bella deportista meditando

Para esto sirve sentarse a meditar. Es igual que hacer pesas para fortalecer la musculatura. Haces ejercicio 3 veces a la semana durante media hora y el resto de la semana no tienes que hacer nada más, no necesitas pensar en tus músculos siquiera para que estén fuertes, simplemente disfrutas de tu musculatura fortalecida.


A muchos nos sucede, a mi me sucedía antes, que me lo pasaba todo el día pensando cómo tenía que hacerlo para aplicar todas las enseñanzas espirituales en mi vida cotidiana, y con eso sólo conseguía frustrarme más, o bien, estar tan ocupado pensando en cosas "espirituales" que no podía prestar atención a las cosas que tenía frente a mí. 

Hay una historia sobre eso. Habían dos discípulos de diferentes maestros espirituales y uno le pregunta al otro, “¿Cuál es la mayor proeza que puede hacer tu maestro espiritual?”, el otro responde, “Mi maestro es impresionante. Mientras se concentra hace movimientos mágicos con sus manos y de pronto, al otro lado del río, se dibujan símbolos sagrados en el aire.” El primero responde, “¡Wow! eso es impresionante.” Y el segundo pregunta, “¿Y qué puede hacer el tuyo?”. “El mío”, dice, “es más impresionante aún, cuando camina, solamente camina, cuando trabaja, solamente trabaja, y cuando descansa, solamente descansa.”

Mi sugerencia es, si meditas, medita. Si haces cualquier otra cosa, haz esa cosa y no pienses en meditar. Así vas a difrutar tu vida y la meditación la va a enriquecer. Cuando hacemos lo contrario, nuestra práctica espiritual entorpece nuestra vida.


Con la meditación es exactamente igual que hacer pesas. Haces tu práctica, 30 minutos cada día -puede ser menos también- y el resto del día tu atención está naturalmente más enfocada, tus samskaras se activan menos, eres más feliz, tienes más claridad, te puedes concentrar mejor en lo que sea que estés haciendo y por eso, lo haces mejor -y si no lo haces mejor, te castigas y te frustras mucho menos por eso-.  

La mente siempre está pensando “¿qué puedo hacer para sufrir menos?” y piensa estas cosas porque el alma está desconectada del espiritu. Cuando el alma sufre, la mente desespera y en lugar de enfocarse en aceptar su desesperación, siempre busca soluciones que significan escapar de ella. Esto es un círculo vicioso que nunca termina. Hacer demasiado esfuerzo por aplicar todas las enseñanzas espirituales en la vida cotidiana nos vuelve demasiado serios y siempre la raíz de esta actitud es desear evitar sentir algo.

En cambio, cuando el alma está llena, la mente no intenta escapar de nada y se convierte en una herramienta más eficiente para ayudarnos a hacer lo que sea que tengamos que hacer. Cuando el alma está vacía, la mente comienza a crear sufrimiento, cuestionamientos, juicios y toda clase de pensamientos que sólo hacen que nuestro vacío se sienta peor. 

Por eso no tiene caso intentar arreglar las cosas cuando el alma está vacía. Cuando comprendemos bien todo esto, cada vez que necesitamos resolver algo en nuestra vida, nos enfocamos primero en llenar el alma y luego la mente se vuelve más funcional y más útil. Normalmente hacemos lo contrario, intentamos resolver los problemas que la mente crea para escapar del sufrimiento. Este es un camino sin salida, cuando lo hacemos así replicamos hasta el infinito los mismos patrones que nos hacen infelices.

Cuando el alma está llena, no hay necesidad de hacer esfuerzos por arreglar nada, simplemente tu vida está mejor, tus relaciones están mejor, tienes más creatividad y más energía para hacer lo que quieras o tengas que hacer. Cada vez que hacemos esfuerzos, estamos ante la mente compulsiva intentando escapar de algo. Esto es Duhkha, el sufrimiento crónico. 

Todos sabemos que por ejemplo, si un motor hace demasiado esfuerzo, acabará por descomponerse. Con la mente es igual. No tenemos que vivir con esfuerzo, tenemos que nutrirnos bien para que el exceso de esfuerzo deje de ser necesario. Al meditar hacemos las cosas de un modo muy distinto a como hemos aprendido a hacerlo toda nuestra vida en nuestra cultura occidental, patriarcal y escéptica de la existencia del alma y el espíritu. Hemos creído que estamos solos y que tenemos que salvarnos solos.


Marianka: Yo preguntaba por el mecanismo evitativo. Me pasa que cuando se activa el dolor en mí, mi reacción es de inmediato querer huir del dolor. Por eso me preguntaba si es bueno quedarse sintiéndolo.


Tomás: Por supuesto que es muy bueno que hagas eso. En la medida que puedas, hazlo. Pero nuevamente quiero insistir en esto; verás que si meditas todos los días, simplemente va a ser espontáneo no arrancar, ni siquiera te lo vas a tener que proponer ni tampoco recordártelo. Digo esto porque cuando se activa un samskara, nuestra conducta evitativa es tan automática que no nos damos cuenta, incluso aunque hubiera alguien diciéndonos en nuestra cara que estamos escapando. Incluso si nos damos cuenta que estamos escapando y sabemos que sería mejor no hacerlo. Pero si lo practicamos todos los días permanecer en el presente sin intentar modificarlo vas a darte cuenta que cuando se gatilla el condicionamiento tu tendencia, cada vez más espontánea, es no escapar. 


Marianka: Estoy en ese proceso de darme cuenta que me estoy escapando, pero igual lo hago. Veo que me escapo, que me atrapo y a pesar de verlo, igual sucede. Y entre escapar e intentar no hacerlo acabo sintiéndome mal por dentro. 


Tomás: Así es, te sientes mal porque sigues escapando, sólo que con un poco más de consciencia, lo cual te permite ver lo incómoda que es la situación. Mi sugerencia es que si te descubres en eso, y te es posible, siéntate a meditar un rato, en ese mismo momento en que te está sucediendo, unos 15 o 20 minutos. Para que podamos dejar de escapar completamente de lo que nos está sucediendo es necesario prestar toda nuestra atención a la experiencia. 

Si no te sientas y te quedas quieto, es como hacerlo a medias. Yo ya no me hago caldos de cabeza con esto. Ya no intento hacer cosas como intentar no escapar mientras estoy, por ejemplo, manejando un auto. Mientras uno está manejando tiene que concentrarse en mirar los autos y el tránsito y no puede prestar total atención a su interior.

Si estamos haciendo otra cosa que es prioritaria, es mejor seguir adelante con eso. Pero si tienes el tiempo de detenerte, siéntate, concéntrate completamente en tu experiencia y así verás que el samskara compulsivo que se ha activado dentro de tí, acaba por desactivarse o al menos pierde fuerza. Y si no puedes darte ese tiempo, está bien, mañana será tiempo de hacer tu práctica y eso tendrá su lugar.


Cecilia: Has venido desarrollando muy bien la pregunta que tenía. Y veo que esto tiene todos los bemoles habidos y por haber, va desde que nos podemos enganchar con un trauma, una emoción violenta y más. Entonces ¿ahí entra la terapia psicológica para poder superar estas cosas? Estoy pensando que la mente podría caer en un facilismo pensando, “bueno, como el alma se va a sincronizar con la vibración negativa que cargo encima, entonces mejor me desconecto y ya.” Eso es lo que hacemos en la vida cotidiana para no engancharnos. Pero durante la meditación vamos a practicar para que esa condición se convierta en observación propia, ¿cierto? ¿Entonces esta observación la dejamos más para la meditación que para hacer un acto en la vida cotidiana?


Tomás: Si, de acuerdo. Lo que pasa es que lo que nos tiene atrapados en el sufrimiento crónico es que desde nuestra mente tenemos la intención de cambiar las cosas. La voluntad por cambiar, la voluntad para que lo que me pasa por dentro sea diferente, ES la causa del sufrimiento. Por eso no tiene sentido estar “trabajando” conmigo durante todo el día, esto fácilmente se convierte en otra forma de intentar manipular nuestra experiencia para cambiarla. Esta forma de “trabajo” con uno mismo es muy sospechosa, es más de lo mismo, es el condicionamiento que crea sufrimiento. Los seres humanos estamos hechos para ser, no para estar tratando de cambiarnos a nosotros mismos. 


Para que una transformación ocurra, lo que hay que hacer es reconfigurar y recablear todo. Y esto es lo que hacemos al meditar. 


Cuando ocurre un cambio real en un ser humano, no ocurre por fuerza de voluntad, ocurre porque la consciencia opera y reorganiza todo. Cuando intentamos cambiar desde la voluntad, es más de lo mismo. Por eso a veces nos proponemos hacer un cambio, y 5 minutos después hacemos lo mismos de siempre. Esto sucede porque a pesar de que queremos cambiar, no hemos hecho nada para "recablear" nuestro sistema nervioso.

Así no se va a arreglar nunca. Lo que podemos hacer es crear las condiciones para que suceda una transformación en lugar de intentar ser diferentes a como somos luchando contra nosotros mismos. Necesitamos introducir en nuestro funcionamiento elementos nuevos, espíritu y alma, que son cosas que nunca usamos. Y cuando estos nuevos elementos comienzan a tener un espacio y tiempo en nuestras vidas, ocurre una transformación. Pero no ocurre porque tú la haces ocurrir, todo lo que podemos hacer es crear las condiciones para que la transformación suceda. Y eso es la meditación, es crear las condiciones propicias para que Espiritu y Alma hagan su trabajo sobre nosotros. 


Meditar es sentarse a no hacer, justo lo opuesto a lo que siempre hacemos.. Para nuestra mente occidental que sobrevalora la acción por todas las cosas esto es un poco difícil de comprender al comienzo. Y justamente porque nunca dejamos de hacer es que tomarse tiempo para no hacer crea una transformación tan potente y profunda dentro nuestro. 

Es igual que cuando hacemos terapia Gestalt. Después de una sesión no le decimos a la persona, “bien ahora que te has dado cuenta de lo que te pasa, tienes que trabajarlo todos los días, esforzarte por vivir a la altura de lo que has descubierto”. Sabemos que esto sólo enfermaría más a nuestro consultante.

Simplemente invitamos -durante la sesión de terapia- a la persona a una experiencia que transformará su percepción, y después de la sesión se comporta y se siente diferente sin tener que proponérselo, porque ocurrió una transformación. Su sistema nervioso cambió y por eso no hay necesidad de esforzarse por "trabajar" algo o por ser de una forma en particular. Te has transformado, eres diferente. Por eso actúas diferente, sientes diferente y piensas diferente. 


Meditar es crear condicionanes para que el alma florezca, una mujer riega sus plantas en el desierto y un hermoso sol brilla en el fondo

Uno no hace germinar una semilla, sólo puedes favorecer las condiciones propicias de agua, luz y tierra para que suceda y la semilla germina sola. Y si sostienes esas buenas condiciones durante el tiempo, la semilla, a su tiempo, germinará hasta dar frutos. No tenemos que estar todo el día pensando en qué tenemos que hacer y cómo hacerlo. Eso es lo que nos vuelve locos, no podemos dejarnos en paz ni un momento. ¡Esto es lo que hemos estado haciendo durante cientos de milenios! Necesitamos aprender algo nuevo para poder llevar nuestro proceso evolutivo al siguiente nivel. 


Cecilia: El otro día que hicimos el trabajo en grupos en el curso de gestalt, de repente sentí una tristeza y por eso cuando preguntaron quién quería trabajar dije “¡Yo!”. Y nada más lloré todo el tiempo, y ya.


Tomás: Y algo cambió en tí. 


Cecilia: Algo cambió, y sucedió solo, fue como un florecimiento de un samskara probablemente relacionado con ese llanto y se terminó. 


Tomás: Y entonces después de eso tu percepción de la realidad no es exactamente la misma, tu conducta no es exactamente la misma, tu cuerpo respira diferente, ocurrió una transformación, no tienes que hacer nada más. 


Cecilia: Si. Entonces mi atención estaba puesta en mí y pude percibir que tenía tristeza. Tengo esa capacidad de estar con lo que siento y con lo que me está ocurriendo por dentro. Ahora, eso ocurrió en la terapia, si es en la vida real y tengo la oportunidad, entonces me voy y medito aparte. Y de lo contrario, en la medida que practique iré creando la fuerza o el hábito de contemplar lo que me sucede y aceptarlo dentro de mí y así no se va a exacerbar. 


Tomás: Si.


Nuestra práctica se vuelve más ordenada y precisa si comprendemos esto. Hacemos suceder la transformación en ese período de tiempo que estamos sentados meditando o haciendo terapia, o cualquier otra práctica diseñada para facilitar una transformación. No nos exijamos estar en transformáción todo el día. El resto del tiempo simplemente eres el que eres, trata de quererte como eres y si cometes errores o te sientes mal, no hay nada que se pueda hacer, no eres perfecto, nadie lo es y ya está. Luego vas a tu espacio de transformación, a tu laboratorio alquímico, y vas haciendo suceder esta magia. Poco a poco podrás reparar los errores y con los que no hay nada que hacer, no hay nada que hacer. Con los años tu vida va a ser cada vez más maravillosa. Se necesita un poco de paciencia y constancia. 

Cuando llevemos unos dos meses de trabajo aquí en nuestro curso, vas a empezar a notar esto. Cuando hacemos nuestra práctica de forma constante, comienzas a darte cuenta que el silencio del que disfrutas en tu práctica comienza también a manifestarse como acciones en tu vida cotidiana. Digamos que comienzas a actuar inspirado por la divinidad. Y no tienes que hacer un esfuerzo para que eso ocurra, sólo tienes que sentarte a permanecer haciendo el ejercicio de no hacer. Si tu meditación se siente como el infierno o es un placer, es completamente irrelevante en términos de la efectividad que está teniendo en tu vida. De hecho, para que esto funcione, es NECESARIO que a veces tu meditación sea un infierno y otras veces el paraíso. ¡Es tan simple la práctica que no la logramos entender! 


Cecilia: Maravilloso, gracias.


Tomás: Gracias Cecilia. ¡Nos vemos el lunes para una nueva sesión de práctica! que les vaya bien a todos y a todas, muchas gracias. 



 

Si quieres aprender a meditar y hacer suceder esta transformación en tí, puedes unirte al Poder del Silencio.




También puedes visitar mi canal de youtube y mi podcast en spotify.





Y si quieres saber un poco más sobre mí, visita mi página web.


Y por último, si has leído hasta aquí, por favor deja tus comentarios sobre este artículo, es muy hermoso, después de un arduo trabajo escribiendo, que podamos conversar sobre estas Ideasquesanan.


519 visualizaciones4 comentarios

4 Comments


Gracias Tomás y a los compañeros que hicieron las preguntas! El texto es muy enriquecedor y vale la pena releerlo en diferentes momentos del camino, ya que con la experiencia seguramente se podrá comprender un matiz diferente. Tengo una disyuntiva de la vida cotidiana respecto a cómo manejar los pensamientos negativos y emociones que se generan una vez que soy consciente de ellos: ¿Es pertinente cambiar estos pensamientos y practicar por ej. afirmaciones positivas, o por el contrario no hacer nada y aceptar lo que sea que esté pensado y sintiendo en el momento y por tanto probablemente vibrar acorde con lo que este pensando/sintiendo? (Considerando que creamos nuestra realidad según la cualidad de nuestra vibración, y si estamos vibrand…

Like
Replying to

Creo que si intentas cambiarlos está bien... a veces resulta y a veces no. Pero cuando estés meditando no intentes cambiarlos, sólo observalos, no hay necesidad de cambiarlos. REcuerda que cuando uno VE a la mente, está libre de ella. Tratar de cambiarlos surge del hecho de que no estamos libres de ella. Y cuando uno sólo los observa en meditación hasta que te desenganchas de ellos, entonces te das cuenta que no necesitas cambiarlos, de forma muy natural la mente se torna más positiva... el siguiente artículo lo explica mejor. El de la imagen de un gran ojo frente a un hombre,... "Pensamientos Intrusivos..." y algo más es el título"

Like

Excelente texto. Simple, claro y sincero!

Like
Replying to

Gracias Raúl!

Like
bottom of page