Para ser más Feliz Lo Primero es Comprender Cómo se Produce el Sufrimiento y la Felicidad
- Tomás de la Fuente

- 6 ene
- 12 Min. de lectura
Actualizado: 8 ene
La mayoría de las personas quiere ser más feliz, o al menos, sufrir menos. Quizás tú mismo o tú misma lo deseas. Yo, definitivamente.
Sin embargo, me atrevo a decir que prácticamente nadie sabe cuál es la causa del sufrimiento, y cuando le pregunto a las personas qué las hace sufrir, las respuestas suelen ser muy superficiales. Algunos dicen que es la falta de amor, otros que nos duele que no nos reconozcan, otros culpan a la violencia de terceros o del sistema, o a la pobreza. Una explicación un poco más sofisticada es que tenemos heridas y traumas, pero todavía eso está muy lejos de la verdad. En fin. No es que estas explicaciones sean erróneas, es que son demasiado superficiales.
Seguramente por esto hay tanta infelicidad en el mundo: Con malas explicaciones sólo vamos a vivir intentando malas soluciones. Casi la totalidad de los seres humanos buscamos sufrir menos haciendo cosas que sólo perpetúan el sufrimiento.
Algunos tienen la suerte de buscar la felicidad en lugares que están más cerca de ella y otros, definitivamente, la buscan en la dirección opuesta. Por ejemplo, hay algunos que buscan la felicidad buscando ser amados. No es el peor lugar donde buscar, pero conseguir que los otros nos amen o nos reconozcan, nunca nos va a dar la satisfacción definitiva que esperamos. Otros buscan la felicidad a través de la seguridad material y, sin duda, tener seguridad material es de ayuda, pero no importa cuánta seguridad tengas, ahí tampoco está la felicidad. Y otros, mucho más perdidos aún, la buscan en lugares que crean los sufrimientos más extremos; perpetrando crímenes, robando, estafando, drogándose, intentando tener el control de otros o, incluso, suicidándose.
Me atrevería a decir que buscar sufrir menos y acercarse lo más posible a ser feliz es la principal búsqueda humana y según cuán mala sea la explicación que tengamos acerca de qué es lo que da felicidad, más sufriremos.
¿Cuánto tiempo has dedicado en tu vida a estudiar cuál es la principal causa del sufrimiento? Uno puede pasarse muchos años intentando aprender una pieza musical en un instrumento sin éxito si no aprende exactamente cómo estudiar y tocar. Por esto es que nos tomamos mucho tiempo y hacemos grandes inversiones de dinero para estudiar y aprender cosas que nos ayudarán a vivir mejor. Pero en relación al sufrimiento y la felicidad parece que muy poca gente se lo toma en serio. ¡Y la verdad es que después de unos 5 o 6 años de trabajo podemos hacer grandes avances! Pero claro, es necesario invertir tiempo y dinero. Y quizás antes de hacer la inversión es necesario saber que es posible encontrar la causa del sufrimiento y hacer algo con ella. Si ni siquiera sabemos que eso es posible, será muy raro que intentemos remediarlo. Espero que estas palabras te ayuden en este sentido.
La verdad es que el sufrimiento tiene una causa fundamental y también otras causas secundarias y quizás, superficiales y sólo aparentes. Si sólo tenemos explicaciones superficiales trabajaremos con las causas superficiales -intentaremos conseguirla del modo más obvio, nos esforzaremos para que nos amen, por tener dinero, poder, etc.- y nunca alcanzaremos el objetivo final. Hay un camino más rápido y con menos rodeos; podemos trabajar directamente con la causa fundamental. Así será posible vivir la vida con mucho menos sufrimiento y más felicidad de la habitual, y disfrutar de hacer las cosas cotidianas que hacemos en la vida, trabajar, tener relaciones, divertirnos, etc., sin esperar que nos den lo que no nos pueden dar -La Felicidad Fundamental-. Pero como no sabemos cuál es la causa del sufrimiento, siempre vamos por el camino largo, haciendo mil cosas para encontrar la felicidad donde no está y frustrándonos una y otra vez en nuestros afanes. Si queremos sufrir menos y ser más felices necesitamos comprender de modo realmente profundo qué es lo que hay dentro de nosotros que crea sufrimiento. No hacerlo es como pretender comprender la física cuántica sin haber aprendido siquiera matemática.
Sin embargo, no es Igual que Estudiar Matemática
Cuando se trata de aprender cómo aliviar el sufrimiento trabajando con la causa fundamental nos encontramos algo muy diferente a estudiar una carrera universitaria. En nuestra cultura occidental se privilegia la comprensión intelectual en desmedro de la experiencia directa. Y cuando se trata del dominio espiritual, la comprensión intelectual, si bien es necesaria, no es suficiente.
No importa cuán bien comprendamos intelectualmente cuál es la causa fundamental del sufrimiento, eso no nos acerca ni un sólo centímetro a la capacidad real y de hecho de sufrir menos. El único modo de lograr que esto se convierta en una realidad es a través del trabajo cotidiano y experiencial. Estas palabras que lees no sirven absolutamente de nada si no te llevan a realizar alguna práctica que te permita cambiar, dentro de ti, la causa fundamental del sufrimiento.
La buena noticia es que es absolutamente posible aprender a sufrir menos y, si vas un poco más lejos, puedes encontrar la fuente de la felicidad aquí y ahora sin necesidad de hacer nada más que ser y estar exactamente cómo eres y dónde estás. La mala noticia es que toma cierto tiempo y la mayoría de las personas se desaniman antes de lograrlo. Se rinden antes de descubrir a través de su propia experiencia cómo crean su propio sufrimiento en cada momento -si, tú creas tu propio sufrimiento momento a momento, ¿lo sabías?-. Pero es posible, y lo es por el simple hecho de que tienes consciencia y un sistema nervioso capaz de aprender a hacer cosas nuevas.
De modo que para lograrlo hay que comprender ciertas cosas -como ya te has acostumbrado a hacerlo desde la escuela- y realizar ciertas prácticas que transformarán el modo en que te relacionas con tu experiencia momento a momento.
Aún no he dicho cuál es la causa fundamental del sufrimiento. Vamos a eso.
La Resistencia a Sentir ES el Sufrimiento
La diferencia entre los sistemas terapéuticos y caminos espirituales que resultan genuinamente transformadores y liberadores para las personas con los que no lo son, es que tienen consciencia de este hecho: La resistencia a sentir ES el sufrimiento. No es que lo que sientes te hace sufrir, es que resistir sentir lo que sientes ES el sufrimiento.
Un ejemplo para que esto se vuelva claro.
Supongamos que sientes una tristeza dolorosa y al mismo tiempo te resistes a sentirla. Para evitar sentirla necesitarás crear un nudo de tensión en tu cuello o en otra zona de tu cuerpo -de lo contrario la tristeza la sentirás con toda nitidez y quizás derramarás algunas lágrimas-. Resistirla se sentirá muy incómodo para tu cuerpo y, si logras mantener esa tensión durante el tiempo suficiente, no sólo te sentirás triste, sino además muy cansado de resistir, ya que para resistir sentir necesitamos invertir una gran cantidad de energía luchando contra eso, y esta lucha involucra necesariamente una compleja gimnasia muscular por un lado, y por otro, un fuerte conflicto y esfuerzo mental para no pensar en aquello que nos entristece o bien, para pensar cosas que logren distraer nuestra atención del hecho simple y directo de que estamos sintiéndonos tristes.
Esta compleja gimnasia muscular y mental es a fin de cuentas, una autoagresión. Tu cuerpo y tu alma quieren y necesitan tiempo y espacio para procesar esa tristeza, pero tu mente y tus músculos intentan hacerla desaparecer. Tu mente se llenará de juicios negativos y podrías pensar cosas como “Si estoy triste es porque soy un estúpido”, “estoy triste porque la vida es injusta, alguien me ha perjudicado”, “no debiera estar triste, estas cosas no debieran pasarme a mi ni a nadie, no puedo confiar en la vida nunca más”, “no resistiré esta tristeza, voy a morir de tristeza si sigo sintiéndome así, debo hacer algo para salvarme”, etc. Cuando este tipo de pensamiento está activo también está trabajando tu musculatura de modo autoagresivo y tu atención se vuelve evitativa para distraerte de la sensación que, irremediablemente está ahí en tu cuerpo. Todo este proceso evitativo ES el sufrimiento. La tristeza en sí misma es sólo dolor.
Esta es una distinción importante; dolor y sufrimiento no son lo mismo. El dolor es completamente inevitable en la vida. El sufrimiento en cambio es algo que nos hacemos a nosotros usando todos los mecanismos de defensa mentales y musculares de los que disponemos para no sentir dolor. Cada vez que evitas sentir lo que sientes, lo que estás haciendo es agredirte -sin saberlo la mayor parte de las veces-. Y es esta autoagresión lo que te hace sufrir.
Bien, supongamos ahora que después de batallar con tu tristeza te detienes un momento y te das cuenta que no puedes escapar de ella. Ves cuán irremediable es que sientas lo que sientes y de pronto te rindes y le das paso a tu tristeza, le abres tu corazón a tu propia experiencia… te abres el corazón, en realidad, a ti mism@.
Lo siguiente que sucede cuando logras relajarte es que las lágrimas comienzan a fluir, el profundo dolor te invita a dejarte caer, quizás sobre el piso o tu cama, y ahí te quedas unos minutos o un par de horas. De pronto la experiencia se transforma y, si bien duele un poco, ya no lo experimentas como sufrimiento. Ya no estás en conflicto contigo, estás contigo, has dejado de ser tu enemigo y te acompañas en tu experiencia tal cual como es. De pronto la apertura a tu propia experiencia comienza a sentirse como un momento de intimidad contigo, aparecen nuevos pensamientos, incluso aprendes cosas nuevas gracias a tu propio estado de entrega y podría ser que descubras una profunda confianza en la vida. Descubres que sentir no te hace daño ni te destruye, todo lo contrario, la experiencia cuando no es resistida, es nutritiva.
Es muy posible que hayas tenido esta experiencia alguna vez en tu vida. Sobre todo cuando fuiste niño o niña esta experiencia la tuviste muchas veces ya que los niños pequeños no pueden evitar sentir lo que sienten, aún no han desarrollado esa capacidad.
De modo que no importa qué es lo que estás sintiendo, dolor de cabeza, tristeza, furia, terror, vergüenza, culpa, tu pecho apretado, un nudo en tu garganta, una profunda sensación de asco y repulsión hacia ti o hacia alguna otra persona, desesperanza, euforia, un ataque de pánico, ganas de morir o de matar; si puedes dejar de resistir la experiencia, y sólo sentir, sin hacer absolutamente nada con eso, finalmente se transformará y te llevará directamente a un estado de paz y felicidad sin causa. Si, felicidad sin causa, una felicidad que no tiene nada que ver con que las cosas resulten del modo que tu crees que debieran suceder, sino una felicidad que surge de la libertad de ser lo que eres y sentir lo que sientes, tal cual y exactamente como es.
El Dolor es el Material de Combustión para Encender la Felicidad Sin Causa
Si ves a un pianista profesional tocar una pieza compleja tendrás la impresión que lo que hace es sencillo y, de hecho, para el pianista se siente sencillo hacerlo -después de unos 10 o 15 años de práctica-. Esto es igual. Cualquier cosa que practiques, acabarás finalmente aprendiendo a hacerla, si practicas el tiempo suficiente y del modo adecuado.
Pero si toma tanto tiempo, ¿vale la pena intentarlo?
Me gustan las metáforas musicales porque soy músico. Hace algunos años comencé a aprender a tocar piano. No creo que llegue a ser pianista profesional, sin embargo, he disfrutado de tocar piano todos los días desde que lo comencé a hacer. Realmente ha valido la pena. Con la práctica espiritual es igual, alcanzar la iluminación toma muchos años -algunos dicen que toma muchas vidas-, pero cada paso que das hacia el descubrimiento de la felicidad sin causa, tiene inmenso valor en sí mismo. ¡El camino es la meta!

Recibí esta enseñanza el año 2000. Hoy, 26 años después siento que tengo dentro de mí una especie de oasis portátil. La vida siempre me pone frente a desafíos difíciles y experiencias dolorosas. Y sin importar cuán mal me pueda estar sintiendo en un momento dado, sé que si me tomo unos minutos para abrirme a sentir sin resistirme a ello, al cabo de un lapso de tiempo acabaré llegando a este océano de felicidad sin causa. ¡Por eso es que hasta cierto punto he perdido una gran cantidad del miedo que tenía a vivir! Es muy hermoso. Este entedimiento ha sido un gran aporte a mi profesión, soy psicoterapeuta y es una alegría cada vez que alguno de mis alumnos o consultantes me cuenta lo transformador que ha sido aprender a hacer esto mismo.
Hay días en que me quiero morir, porque estoy furioso, aburrido, asustado, cansado, enfermo… da igual porqué. Cuando me doy cuenta que no tiene sentido seguir sufriendo y recuerdo que ya sé donde está la felicidad, entonces dejo de hacer de cosas que sólo crean más enredos dentro de mi. Dejo de tratar de controlar algo o alguien que está ahí fuera y me tomo un tiempo para estar con todo ese dolor. Y al cabo de 30 minutos o una hora y media entro en este estado de felicidad sin causa que evidentemente no es sólo fruto de mi imaginación. No sólo comienzo a sentirme feliz de existir, sino que mi cuerpo se reordena por completo -se van los dolores de espalda, se desinflama todo lo que estaba inflamado y me siento lleno de vitalidad, alegría y fuerza-. Luego resulta mucho más fácil seguir ocupándome de lo que tengo que ocuparme porque mi mente ya no está llena de conflictos absolutamente innecesarios, ya no sigo peleando conmigo mismo, y entonces puedo seguir trabajando, creando, cuidando a mi familia y disfrutando los momentos que se puedan disfrutar, viviendo la vida, todo se hace vuelve mucho más simple.
Es una gran libertad dejar de necesitar que mi vida cumpla ciertos requisitos para aprobarla o aprobarme a mí mismo. Saber que si quiero estar feliz lo único que necesito es estar un tiempo conmigo, es tener este oasis portátil siempre disponible. Después de esos treinta minutos u hora y media, la paz y la felicidad se quedan conmigo un día, dos, tres o a veces varias semanas. Y si el agua se acaba, siempre puedo volver a tomarme el tiempo para reconectar con la fuente.
Es una sensación de mucha libertad saber que mi felicidad no depende de las circunstancias externas sino sólo del nivel de resistencia que yo mismo tengo frente a mi propia experiencia. No puedo cambiar la situación política del mundo, no puedo cambiar las cosas que hacen los otros y que no me gustan, no puedo cambiar el clima, no puedo controlar lo que otros sienten o no sienten por mí, ¡ni siquiera puedo cambiar mi propia personalidad!… pero puedo dejar de resistir lo que siento y acceder a este mar de luz y felicidad que me llena de fuerza y felicidad de ser.
De modo que si hay dolor y sufrimiento dentro de ti, te tengo una buena noticia. Justamente ese sufrimiento es el material de combustión que puede encender la llama de la felicidad sin causa. Si aprendes cómo experimentar y sentir todo tu sufrimiento y dolor sin resistirlo, se transforma en felicidad. El sufrimiento es en realidad toda la felicidad que te has resistido a experimentar. Porque toda experiencia cuando no la resistes, ES felicidad sin causa. Todo tu sufrimiento es la felicidad que te has perdido porque te has resistido a sentir dolor.
La buena noticia es que todo ese sufrimiento sigue ahí, en tu cuerpo para que lo puedas sentir. La mala es que no se irá hasta que te animes a dejarlo pasar por tu cuerpo, tu corazón y tu consciencia. Y si no lo haces en esta vida, descuida, en la próxima estará esperándote fiel para que te animes a abrirle tu corazón. Si tienes sufrimiento, entonces tienes todo el combustible para encender el amor y la felicidad dentro de ti. Está siempre ahí, esperándote para revelar su naturaleza verdadera, que no es más que la resplandeciente llama de la felicidad sin causa y el amor incondicional, que son tu herencia y naturaleza verdadera.
Ven a Reclamar tu Herencia Kósmica
Con mucho gusto puedo compartir contigo todo el camino que he recorrido hasta aquí. Para eso estoy siempre publicando episodios en mi podcast Ideasquesanan, poniendo videos en youtube, haciendo meditaciones abiertas y cursos. Los hago siempre deseando despertar tu interés de trabajar sobre ti para despertar y reclamar el máximo potencial de tu alma.
A mi me ha ayudado y a muchos otros también. Necesitamos con urgencia que muchas personas dejen de buscar fuera lo que está dentro, no tenemos demasiado tiempo para seguir invirtiendo en auto agredirnos con el único resultado de volvernos profundamente infelices. Sólo puedo calificar a esta conducta suicida, de locura. Cada vez que buscamos la felicidad donde no está, nos hacemos daño a nosotros y a los demás. Cuando la encontramos, recuperamos la cordura. Cordura quiere decir "volver al corazón".
Para construir un mundo realmente hermoso, necesitamos descubrir la belleza dentro nuestro primero en lugar de intentar arrancársela al mundo por la fuerza. Estamos destinados a ser creadores, y crear es el proceso de encontrar algo hermoso y bueno dentro para materializarlo afuera en el mundo. Desear tragar todo el tiempo lo que está ahí fuera es funcionar muy por debajo del potencial que tenemos los seres humanos.
La Felicidad es Completa si Das
Hasta aquí sólo he dicho qué es lo que nos hace sufrir pero no lo que hace falta para ser profundamente felices. Bien, crear abundancia desde dentro hacia afuera es lo que nos hace felices. DAR algo BUENO al mundo es nuestro mayor potencial, es nuestro privilegio como seres humanos. Es nuestro destino y nuestra misión. Cualquier cosa por debajo de este potencial es permanecer como árboles estériles que nunca dieron sus frutos.
Descubrir la felicidad dentro de tí, es descubrir la semilla para crear. Crear es traer abundancia, y la abundancia que tu puedes crear es una inspiración para que otros deseen trabajar para aprender a hacer lo mismo. Esta es mi invitación y mi partido político. ¡Nos vemos!
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Y si quieres comenzar a practicar esto o profundizar en tu práctica, te dejo invitad@ este sábado 10 de enero a Mukti. Un minicurso en donde exploraremos nuestra resistencia y realizaremos una práctica que nos llevará desde el sufrimiento a la experiencia de unidad y felicidad sin causa. Usaremos todo lo que tengo disponible y aprendí en Oneness University, India, para realizar este proceso. Respiración, enseñanzas, diksha y unas cosas más. Aquí encuentras toda la información para participar.
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Te comparto aquí también la meditación abierta que tuvimos ayer por Youtube
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