• Tomás de la Fuente

¿El Ego es bueno o es malo?

¿El Ego es algo malo? ¿Es bueno? ¿Habría que eliminarlo? ¿Habría que aceptarlo?


Antes de responder estas preguntas lo primero es comprender qué es el Ego. La respuesta es muy sencilla y al mismo tiempo hay muchos malos entendidos.

El Ego es nuestro mecanismo de defensa… mecanismo con el cual estamos tan identificados y que usamos de forma tan masiva que se ha convertido casi en su totalidad en lo que llamamos personalidad. Es un mecanismo de defensa que se ha vuelto tan sofisticado que no reconocemos la diferencia entre nuestro mecanismo y todo lo demás que somos. Es decir, cuando pensamos acerca de cómo somos, nuestros gustos, sueños deseos, afanes, esperanzas y desesperanzas, el que está pensando todas esas cosas es el Ego.

Otra forma simple de entenderlo es observar atentamente nuestro presente, sentir nuestro cuerpo y observar nuestra mente. Rápidamente podemos ver que hay una tensión dentro nuestro que nunca nos abandona, incluso mientras dormimos esa tensión sigue ahí. Eso es el Ego.

Lo hemos construído para evitar sentir el dolor inevitable que trae la vida, especialmente el que sufrimos cuando fuimos niños y bebés. Desde este punto de vista, nos ha ayudado a sobrevivir y, sin duda, es algo my bueno si lo vemos así.

Sin embargo, esta tensión crónica es una permanente hostilidad en contra de nosotros mismos… si, EL PRINCIPAL ENEMIGO DE NUESTRO EGO SOMOS NOSOTROS MISMOS. Es decir, esa parte de nosotros que es sensible,vulnerable y que está herida y en la cual está todo nuestro potencial para la compasión, el amor y el coraje. Porque el Ego fue construído para anestesiar esa parte de nosotros que dolía, entonces nos roba algo esencial.

El resultado es que nuestro Ego, cuando es demasiado rígido -y eso sucede casi siempre-, nos impide ser nosotros mismos. Y lo más curioso de todo es que al estar identificados con él, creemos que estamos siendo nosotros mismos cuando en realidad es nuestro mecanismos de defensa el que actúa y sin saberlo, nos traicionamos.

El asunto no es si el ego es malo o es bueno, tiene cosas buenas y malas. El asunto es cambiar de bando, recuperar el valor, el coraje y la inocencia para soltar la coraza. Y cuando damos algunos pasos en este sentido, la experiencia es como poner todo de cabeza. Descubrimos que muchas de las convicciones más profundas que tenemos acerca de la realidad y de nosotros mismos, no son más que nuestro mecanismo de defensa, nuestra forma de ser enemigos de nosotros mismos.

Y la buena noticia es que nos sentimos más libres, amorosos y fuertes.


Tomás de la Fuente

Terapeuta Gestáltico

Músico

#ideasquesanan, Creando Cultura Terapéutica y de Consciencia para la Humanidad

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