• Tomás de la Fuente

Deja de Escapar


Lo más difícil de hacer es mirar nuestra herida y, al mismo tiempo, es lo único que nos humaniza y nos calma.

Hemos estructurado nuestra vida en torno a evitar sentirnos mal, es un plan de escape. Creemos que una vez que seamos completamente eficientes en escapar, entonces estaremos bien. Esto nunca va a suceder, porque al escapar creamos un círculo vicioso que autoperpetúa nuestro dolor.

Siguiendo lo que nos enseña el Eneagrama:

El Perfeccionista exige que todo sea perfecto y así, está en contra de sí mismo y los demás, se llena de resentimiento, y este resentimiento lo lleva a exigir más perfeccionismo.

El orgulloso, cree que necesitar amor es debilidad, seduce y ayuda a otros para comprar un lugar de importancia y sentirse querido, pero nunca lo consigue porque sabe que lo quieren por lo que da y no por lo que es.

El Vanidoso, niega su sentimiento de no ser nadie haciendo grandes esfuerzos para desempeñar roles que se vean bien ante los ojos de otros, entonces todos lo ven por lo que hace y no por lo que es y sigue sintiéndose inútil.

El Envidioso cree que lo bueno está afuera de sí y busca llenar su vacío exagerando la falta -esperando comprensión y amor de otros- y así, se siente más vacío.

El Avaro se siente vacío por dentro, no se comparte con los demás para no perder lo poco que cree tener y así, se empobrece más y se vuelve más avaro.

El Miedoso, se mantiene alerta ante el peligro para estar seguro y en control, y así no puede soltar el miedo porque perdería la alerta.

El Goloso, escapa de la angustia buscando placer y nunca hace satisface la necesidad que hay tras la angustia, así está cada vez más descuidado de sí mismo y su angustia crece.

El Lujurioso insensible por dentro y busca experiencias duras e intensas para sentirse vivo, y así se vuelve más insensible y muerto por dentro.

El Perezoso quiere estar en paz y se olvida de sí mismo para no sentirse perturbado, así está más lejos de sí mismo y tiene cada vez menos paz interna.

Hay un denominador común; la incapacidad de abrazar nuestro dolor y ser compasivos con nuestra herida. Nos aterra sentir la herida, sin embargo, el escape sólo puede agravar el dolor… es más anestesia en el corto plazo.

Deja de escapar.

Tomás de la Fuente Psicólogo, Terapeuta Formador en Terapia Gestalt Instructor de Meditación

*La próxima versión del Curso de Eneagrama Online comienza en Abril 2018

Consultas ideasquesanan@gmail.com

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#eneagrama #ideasquesanan

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Escritor de Ideas Que Sanan. Terapeuta, Formador de Terapeutas, Psicólogo, Meditador, Músico.

Providencia, Santiago, Chile