• Tomás de la Fuente

La Verdadera Revolución, la más Difícil y la más Urgente


Para crear una sociedad más justa, compasiva y colaboradora, primero es necesario despertar la compasión dentro de los individuos.

¿Pero cómo? ¿Acaso los seres humanos pueden cambiar?


Nadie nace sabiendo jugar ajedrez, realizar razonamientos lógicos complejos, usar una bicicleta y dibujar. Todas estas son cosas que se aprenden.

Nadie nace siendo compasivo, sin embargo, es posible desarrollar esta habilidad si practicamos los procedimientos correctos.


La compasión se desarrolla cuando podemos decir sí de forma total e incondicional a lo que sucede dentro nuestro en el ahora y permanecemos en contacto con eso. Cuando logramos sostenernos en el ahora en esta actitud de total apertura, entonces nuestra propia experiencia nos toca. En lugar de endurecer nuestro corazón contra nuestros propios sentimientos y estados de consciencia incómodos, nos dejamos tocar por ellos. Nos permitimos, con toda honestidad y apertura de corazón tener todos esos estados internos, aunque sean incómodos.


Vivimos en un estado de total paranoia respecto de nuestra propia experiencia. Por muchos motivos, porque se siente incómoda a veces, irritante, dolorosa, etc. y también porque rompe la imagen que hemos creado de nosotros mismos. Si en mi Ego creo que soy alguien muy fuerte y de pronto dentro de mí surge un sentimiento de debilidad, entonces mi autoimagen muere y tenemos terror a esta muerte psicológica. En lugar de aceptar el sentimiento y permanecer honestos y abiertos a nuestro corazón, nos enojamos con el sentimiento porque rompe la imagen imagen, nos corre el maquillaje y no queremos que la experiencia nos toque.


Sobretodo, somos expertos en mentirnos, especialmente en relación a lo que sentimos, y así, acabamos siendo enemigos de nosotros mismos. Esta actitud es lo opuesto a la compasión. De esta forma construimos conflicto y sufrimiento dentro nuestro, el cual luego compartimos y hacemos tragar a los demás.


Llegamos a la compasión entrenando nuestra capacidad de permanecer abiertos al ahora, dejándonos tocar completamente por nuestra experiencia, sin tratar de agregar ni quitar nada al ahora. Así, dejamos nuestra imagen de lado, dejamos que el maquillaje se corra y poco a poco se revela nuestro verdadero rostro, profundamente humano, amoros, compasivo.


La verdadera revolución es despertar la compasión.

La verdadera revolución es detener la peor guerra de todas, la que llevamos dentro.

La verdadera revolución es dejar de mentirnos y en cambio abrazar el dolor.

La verdadera revolución es que nos importe menos nuestra imagen y más nuestro corazón.

La verdadera revolución es ser lo que somos, exactamente como somos, humanos, vulnerables y sintientes, sobretodo sintientes.

Es la más difícil y la más urgente.

Este es el tipo de héroes que necesitamos ser.


Tomás de la Fuente

Escritor de #ideasquesanan

Psicólogo, Terapeuta

Formador de Terapeutas

Instructor de Meditación


@ideasquesanan, Creando Cultura Terapéutica para la Humanidad

Abril 2018

#Meditación #compasión

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Escritor de Ideas Que Sanan. Terapeuta, Formador de Terapeutas, Psicólogo, Meditador, Músico.

Providencia, Santiago, Chile