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Despertar de la Consciencia y el Florecimiento del Corazón

Si eres un Buscador Espiritual Urbano, Has Tenido estos 5 Síntomas los Ultimos 4 años

Actualizado: 1 may




Para Buscadores Espirituales, con Amor


Te quiero contar sobre las confusiones, desvíos y reencuentros que he vivido estos últimos 4 años de mi vida y dejarte una invitación. 

Porque a tí, igual que a mí, quizás te han faltado palabras para nombrar lo que nos ha estado pasando dentro y fuera nuestro. 


Y tod@s necesitamos algo de reenfoque y reparación.


Todo comenzó con el cambio de era. Sin duda el rollo del 2012 era verdad sólo que no era el inicio de la Era Dorada, sino el inicio de la crisis más grande que la humanidad ha conocido, o simplemente llegó el fin de la modernidad como dicen algunos filósofos. 

El asunto es que el mundo entró en fase de metamorfosis profunda, los seres humanos y todo nuestro hermoso planeta-. La pandemia marcó un hito, el primer remezón para ayudarnos a comenzar a espabilar. Algunos se asustaron y endurecieron bastante y otros, quizás tú, así espero, tomaron y tuvieron la oportunidad y bendición de usar el caos a favor de su crecimiento. 


Cuestionamos todo y seguimos haciéndolo porque somos buscadores. 


La forma de relacionarnos, de trabajar, de comer, de dormir, de tener sexo, la educación de nuestros hijos, el sentido de la vida y cómo hacer para estar cuerdos en medio de un mundo completamente incierto. Cada vez hemos ido mirando más profundo, dentro y fuera, desde todos los ángulos que la vida nos ha empujado a explorar. Y también nos hemos sentido completamente perdidos y sin puntos de referencia. Ha sido maravilloso, estresante, hemos perdido la esperanza, la hemos recuperado y vuelto a perder, todo junto y al mismo tiempo… y hoy día nos sentimos más vivos y quizás algo maltrechos también. 


Porque somos buscadores.


Y en medio de tantos cambios nos hemos perdido y herido.


¿Sabes cuáles son los síntomas típicos de los buscadores espirituales perdidos y desconectados del espíritu? Si has leído hasta aquí seguramente eres uno y a ti también te ha estado pasando.


  • Estrés causado por la desconexión de un propósito profundo. Haces demasiado o estás paralizado y no llegas a ningún lugar significativo, todo finalmente se siente vano y superficial.

  • Insatisfacción vaga que no se cura con ninguna cosa conocida de este mundo. Como no sabes la cura, planeas y deseas miles de cosas DE ESTE MUNDO que crees que te darán felicidad, pero que te dejan vacío. O, te sientes deprimido.

  • Sientes que estás marcando el paso y que no estás dando lo que realmente podrías dar al mundo. Sientes que tu potencial está bloqueado, a pesar de que la vida te funcione y tengas reconocimiento, trabajo y buenas relaciones. 

  • Te sientes bicho raro en un mundo demasiado rápido, materialista y superficial, o bien, no sabes cómo diablos juntar tu lado mundano con tu lado profundo y espiritual.

  • Mucho ruido mental y falta de foco porque cuando uno anda perdido se pone ansioso y la mente no sabe dónde enfocarse, pierdes tu energía en todo y en nada.


Poco a poco empecé a entender las causas de estos síntomas, que no son obvias y no aparecen en ningún manual de psiquiatría. 


La verdad es ésta:


El mundo está cambiando muy rápido y nos duele horriblemente ver que hay aún una cantidad brutal de personas que no tiene empacho en destruirlo todo. Y nos damos cuenta que también nosotros tenemos dificultad para dejar nuestra propia destructividad porque nuestros propios condicionamientos y adicciones, en medio del caos y la ansiedad, arrasan con nosotros, a pesar de haber hecho muchas terapias y otras cosas más para remediarlo. Los últimos años han sido brutales, varias guerras horribles, la pandemia fue brutal, las farmacéuticas lucraron con descaro y se invirtieron cifras absurdas en adoctrinar a las masas en el miedo en lugar de enseñarles cómo mejorar su calidad de vida, sus relaciones y conectar con lo mejor de sí mismas, crisis económicas y políticas en todas partes, todavía se están talando y quemando los bosques en todo el mundo, estamos frente a una reducción de la biodiversidad que no se había visto desde que se extinguieron los dinosaurios. Y este 2024 no parece venir más amable que el 23.


Entonces no sólo nos duele haber perdido cierta estabilidad y sensación de seguridad, nos duele ver que estamos hiriendo la Tierra y los seres que nos sostienen, a quienes amamos. 


Porque somos buscadores, 


porque queremos que en este mundo haya paz, 

que nos cuidemos entre todos, 

Queremos sentirnos seguros y que todos estén felices. 

Nos duele porque todavía no se nos ha apagado el corazón, 

nos duele porque sabemos que es mejor que duela que cerrarlo.

Todavía no estamos tan muertos de miedo para olvidar

nuestros valores y humanidad.


Por eso duele tanto.


Y a veces creemos que tenemos la culpa de todo 

y nos congelamos creyendo que tenemos que cargar

todo el peso del universo sobre nuestros hombros. 

Se nos olvida que tenemos que cargarlo entre todos, 


un poquito cada uno… 


es que estamos tan divididos que se nos olvidó que

nuestra fuerza es la de todos combinada, 

damos vueltas sobre nuestro ombligo 

creyendo que somos la única persona que existe,


y nos sentimos solos. 

y no es verdad que estamos solos

sólo nos hace falta crecer un poco,

sólo un poco más.


Ya tenemos como humanidad los medios tecnológicos para arreglar todos los desastres, sólo nos falta el estado de consciencia correcto para lograr ponernos de acuerdo. Pero tenemos demasiado miedo, necesitamos mucha más compasión y amor para lograrlo. Para llegar, necesitamos primero crecer espiritualmente… todavía somos demasiado egoístas y nos aterra soltar nuestras defensas, seguimos padeciendo nuestra propia mezquindad. Estamos confundidos librando una batalla que se da entre todo lo que hemos aprendido hasta ahora y que va completamente en contra del amor, la fraternidad y la sensatez. 

Dentro nuestro están todos los condicionamientos de nuestro mundo guerrero y patriarcal, pero también la semilla del amor y la lucidez. 


Estamos confundidos y nos hacemos daño porque no sabemos a cuál de los dos sentar en el gobierno de nuestro cuerpo, mente y alma. 


Pero queremos crecer

porque somos buscadores y

hemos descubierto a través de nuestra experiencia que

el crecimiento es posible y necesario

porque estamos dispuestos a mirarnos

aunque duela y dé vergüenza


Porque somos buscadores.


Por nuestros hijos

Por nosotros

por la vida

por la Tierra

por la bondad

por la verdad

por la belleza


¡Porque la Tierra nos ama y nosotros amamos a la Tierra!


Como me dijo un maestro en India, el crecimiento interno no se puede apurar. Por mi parte veo que el mundo cambia demasiado rápido y esto produce fricciones nunca antes vistas en la historia de la humanidad, quizás especialmente dentro de los buscadores espirituales. Y sentimos que nuestro crecimiento no alcanza, va muy lento, y esto también duele.


¿Cómo vivir en un mundo incierto sin ceder al miedo que nos empuja a refugiarnos en todos nuestros mecanismos defensivos destructivos sin olvidar nuestra esencia, nuestra alma? 


Nos resistimos a ir por la superficie de la vida y, alinear toda la actividad que tenemos que hacer en el día a día con nuestra alma es una proeza para la cual no solemos sentirnos preparados y, si nos sentimos preparados, parece que nos faltara el tiempo porque hay que atender mil cosas a la vez. El mundo va cada vez más rápido… también necesitamos unas vacaciones porque nuestro sistema nervioso está al borde del colapso. Y cuando queremos tomarnos todo esto en serio, no faltan las personas que dicen que no es para tanto y quizás nos da vergüenza y nos sentimos bichos raros.


Estaba contando mi historia y terminé hablando del mundo, vuelvo a mi historia.


Gracias al trabajo online que permitió la pandemia, con mi mujer y mi hija pudimos al fin irnos de Santiago, la capital, para ir a vivir a Puerto Varas, una pequeña y hermosa ciudad rodeada de lagos, bosques y volcanes. Yo iba con un sentido de propósito muy claro, pero después de un par de años de vivir en la nueva ciudad, algo esencial se me desdibujó sin que lo notara. Me confundí… nunca me había pasado, perder el sentido de la dirección. Enfermarme de Covid agregó más confusión a mi estado, también cierta comodidad de la que disfrutamos durante un par de años me adormeció un poco y también contribuyó la excesiva cantidad de cambios, en mi vida y el mundo en general. 


Perdí la esperanza al ver tantas cosas horribles pasando contra todo sentido común y decencia en tantos países. 

Yo había pensado que estábamos mejor, que la humanidad ya había logrado un nivel de sabiduría y conexión mucho más profundo… fui ingenuo, fue una decepción. 


Quise refugiarme en mi casa y cerrar la puerta, también estaba enojado.


A finales del 2022 había una sensación muy nueva y desconocida dentro de mí. Una sensación de apremio, ansiedad, desamparo, cansancio y un vacío muy difícil de entender. Un cambio radical debía suceder pero yo iba demasiado lento. No sabía muy bien cuál era el cambio ni en qué exactamente iba lento. Como tiendo a trabajar mucho, pensé que el cambio tenía que ver con mi trabajo y me enfoqué en aprender cómo tener más seguidores en las redes para lograr tener más tiempo y trabajar un poco menos y disfrutar más la vida. 


Una cosa fue llevando a la otra. 

Fue despertando una dimensión más profunda del Buscador Espiritual.


Los expertos en redes dicen que para aumentar seguidores, tienes que tener muy claro cuál es tu mensaje, y para tener claro cuál es tu mensaje, tienes que saber quién eres y qué es lo que tienes para entregar. 


Intentando aclarar mi mensaje entré en un proceso que ha durado poco más de un año. Cursos, la autoindagación estilo Diamond Approach con mi terapeuta Ben de California, los conflictos y reencuentros con mi mujer, ser papá, meditar, cantar, hacer nuevos amigos y amigas, la satisfactoria experiencia de enseñar a mis alumnos a hacer terapia Gestalt, plantas mágicas, tener mucha angustia y sentir mucha felicidad, por primera vez en mi vida noches de insomnio intentando hacer encajar demasiada información confusa en mi cabeza, lecturas que van desde Wilber hasta Ami, dar muchos cursos, salir de vacaciones, y un largo etcétera. 


Nunca había buscado tanto 

con tanta pasión.

Me secaba por dentro. 

Era encontrar o morir.


Creí que debía responder la siguiente pregunta, “Quién Soy?, ¿Qué he venido a hacer?

Pero la respuesta no llegaba, o no era satisfactoria.

Hace un año exacto se me ocurrió dar un curso de meditación al que llamé "El Poder del Silencio". Uno de los principales motivos para darlo fue que me iba a obligar a hacer meditación de forma regular, y ya que la meditación activa los procesos de la mente superior, la inspiración tenía que despertar y llegar forzosamente. Me pareció que este curso me iba a ayudar a aclarar muchas cosas, sobretodo porque siempre he pensado que lo que necesitamos los seres humanos es despertar nuestro potencial, aprender a percibir el mundo con el ojo del espíritu y no sólo el ojo de la carne, descubrir que somos más que cuerpo, mente y emociones, porque si seguimos ignorantes de nuestras dimensiones más profundas, vamos a seguir haciendo las mismas cosas que hemos hecho hasta ahora y que nos tienen al borde del desastre. 


Como dijo Einstein, un problema no se puede resolver desde el mismo estado en que fue creado. 


Funcionó, la respuesta llegó.


La comprensión cayó sobre mí como un rayo de millones de voltios cósmicos de todos los colores y dimensiones, abrazándome, calmandome y sosteniéndome … me dí cuenta, meditando, que la pregunta correcta no es “¿Quién Soy?”, sino “¿Qué Soy?

“Quién Soy” nos hace dar vueltas en torno al Ego ya que centra nuestra atención en nuestro autoconcepto, el autoconcepto pertenece al dominio de la mente, y cuando nos identificamos con nuestras imágenes mentales estamos aún muy lejos de rozar nuestra profundidad. Quedamos como la bruja de Blancanieves preguntándonos si somos o no los más hermosos. Lo que pasa es que somos mucho más que una personalidad, un nombre o una profesión. Por eso es que esta pregunta era insuficiente, me seguía sintiendo seco con lo que encontraba. 

Pero preguntar “¿Qué Soy?’” me llevó a otra dimensión. Durante una profunda indagación meditativa, fui dirigido de vuelta y sin rodeos al camino hacia lo esencial, mucho más allá de las historias, de la memoria, de la identidad, del drama, la esperanza, la desesperanza y cualquier clase de representación.


La respuesta fue brutal, brutalmente y felizmente simple, y llegó mientras flotaba en la dicha infinita mientras meditaba:


“¡Soy Amor!

¡y todos los son!

¡y todo el universo lo es!"


Pero muy poca gente parece notarlo y quienes lo han sabido alguna vez, igual que yo, lo olvidan todos los días. Esto no sólo es doloroso,


sino peligroso,


vamos directo a un precipicio por no darnos cuenta. ¡ESTO ES! ¡NECESITO AYUDAR A TODOS (Y A MI MISMO) A RECORDAR ESTA MARAVILLA! No soy ingeniero para desarrollar tecnologías para salvar el planeta, no soy político para hacer leyes, no tengo poder, estoy lejos de haber alcanzado la iluminación, día por medio me olvido por completo de todo esto, sin embargo,


sé como compartirlo, enseñarlo a otros y ayudarme a mí mismo haciéndolo.


Es la única forma de no olvidarme yo y salir de la desesperanza y enojo con el mundo. Nos guste o no, los buscadores tenemos cierta vocación de servicio y si no la ponemos a trabajar, nos descomponemos y acabamos apestando.

Se puede enseñar sin dogmas, sin religión, un mensaje para todos quienes sean buscadores como yo, donde sea la experiencia directa la que revele esta simple y hermosa verdad, todos tienen que sentirlo hasta en la última fibra de su ADN, hasta que cada fibra,






LITERALMENTE,

se llene de LUZ.





Mi maestro Indio tiene toda la razón, dice que una vez que descubrimos el amor dentro nuestro, sabemos exactamente cómo vivir. Necesitamos guía y orientación de nada mas y nada menos que el Amor mismo. Se trata de conectar la mente, el corazón y el espíritu en una danza amplia que incluya a todos los seres y a todas nuestras células, una visión amplia y amorosa que oriente nuestras acciones. Espero no estar siendo otra vez demasiado ingenuo. Después de 25 años de práctica espiritual ocurre la "feliz casualidad" que sé cómo ayudar a otros a verlo. ¡Eureka!”


Me empezó a volver el alma al cuerpo, gracias universo por eso. 


Porque de no haber encontrado esta simple y obvia respuesta, ya no iba a aguantar un año más trabajando como lo estaba haciendo, no me quedaba una gota de motivación para seguir porque sentía que estaba marcando el paso, que estaba desperdiciando mi vida, aún cuando las cosas que hacía eran buenas y constructivas. Es que a los buscadores no nos satisface que algo se vea bien, tiene que estar todo bien conectado hasta la médula del centro del universo. Quizás somos un poco perfeccionistas.


Hace unos días me puse a ordenar los testimonios de las personas que estuvieron en ese curso y muchos de ellos experimentaron algo similar.


Quiero citar a Daniel de la Hera, 57 años, Psicólogo de Uruguay , quién además de estar en el curso de Meditación estuvo también en mi curso de Gestalt:


“Creo que lo más significativo fue experimentar al SER de primera mano. Durante muchos años Dios, Espíritu, Alma, fueron sólo conceptos en mi cabeza, pero después del curso puedo decir que he experimentado a Dios tangible, al Espíritu dentro y fuera de mí.”


Y también a Loreto Baeza, Profesora de Artes, Chilena de 53 años:


“La claridad y profundidad de las enseñanzas de Tomás hacen que uno se enamore de ese silencio profundo que se encuentra en la vivencia del aquí y el ahora. Estar presente hace que la conexión con el todo y lo trascendental sea palpable. Agradezco retomar el camino, seguir experimentando para vivir una vida plena, con sentido y sacralidad, en conexión con el amor que somos. Gracias Tomás y al grupo maravilloso.”


Y por último a Pierina Albornoz, Profesora, Chilena de 36 años,


“Esto es algo que buscaba sin saberlo, algo dentro de mí pedía tranquilidad y paz. Pude conocer el poder del silencio y gracias a la meditación diaria he consolidado la tranquilidad que buscaba. Aprendí mucho y tuve experiencias maravillosas, lágrimas saliendo de mis ojos cerrados al agradecer, mi corazón acelerado cuando sentí compasión hacia mi misma y me convertí en el ahora, en el silencio. ¡La Felicidad sin Causa Existe! Sentí la compañía de muchos que como yo hicieron de la meditación un hábito de autocuidado. Juntos hemos ayudado a la humanidad y a nosotros mismos. Solo puedo sentir gratitud.”


Si algo de esto te resuena creo que también eres un buscador espiritual urbano.


Te quiero invitar a compartir este viaje conmigo. Y si algo he aprendido después de 25 años de práctica espiritual, es que ni yo ni nadie puede hacerlo solo. Necesitamos un grupo de buscadores con quienes potenciarnos para encontrar la fuerza, el coraje y la motivación de entrar en nuestra profundidad para encontrar y descubrir la joya que somos para compartirla con el mundo, para que todos descubran su joya. 

Así que te dejo invitad@ al Poder del Silencio en su versión 2.0. Va a durar varios años este curso y puedes estar un mes o dos o tres o años, lo que tu quieras caminar junto a mí y otros buscadores de estos lados.


Es un compromiso desde el fondo de mi corazón sostener este espacio,

rezando al Gran Espíritu

que nos revele nuestro verdadero rostro,

el rostro de las estrellas

que con su luz sostienen

a los planetas y a los habitantes

de todo el universo.



118 visualizaciones2 comentarios

2 Comments


Muchas gracias por compartir, Tomás!

Me siento super identificado con lo que dices y me tranquiliza que hayan más personas en la misma situación...como dices, no estamos solos!

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Bueno José! gracias por tu comentario... somos millones. A ver si logramos juntarnos y hacer fuerza espiritual.

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